miércoles, 11 de julio de 2018

Querida vida:
Creo que nunca entendí como es eso de amar. Es como un compañerismo, el dar apoyo en todo lo que el otro haga, o es mas bien el ser sincero consigo mismo y reflejar esa descontrolada posesión sobre la otra persona. ¿Hay un amor para cada uno, o cada uno es un tipo de amor? ¿Es amor la palabra correcta, o es una lujuria y un deseo irrefrenable de tener sexo con alguien? ¿Entonces cuando no hay sexo hay amor, o el amor está en el sexo también? ¿Entonces amo a todos con los que vaya a tener sexo?.
¿Cuando empieza el amor? Si no empieza cuando quiero, entonces es involuntario, entonces es rebelde, entonces no puedo controlarlo. Tampoco puedo controlar cuando termina, entonces es doloroso, es una carga, es algo que llevar a cuestas aunque uno ya no lo quiera, luego ya no es bello. Entonces el amor no es bello, al menos no lo es siempre, sólo cuando es correspondido. ¿Y cómo deja de ser correspondido, siendo tan bello? Quizás porque algo mas bello llega, quizás sea la belleza de un nuevo amor. O quizás invada de un momento a otro, la belleza de la soledad.
Sonrío. Oh la soledad, esa a la que tanto nos negamos pensando que es símbolo de que nadie nos aprecia lo suficiente, de que nadie aprecia nuestros ojos o nuestra personalidad. ¿Alguien se ha dado cuenta de lo bello del instante, en un momento de absoluta soledad y silencio? Las personas le temen tanto a la soledad, que huyen despavoridos de sus beneficios. Creo que a lo que le temen es a la permanencia de la soledad, como si experimentarla por un instante fuese determinante para el resto de su vida.
Mientras disfruto del aroma de este café, pienso en lo poco que se aprecia la falta de compañía. Pienso que cuando se ama, también se quiere estar sólo, pero cuando se está sólo se quiere ser amado para nunca estar sólo. Es una relación histérica, una relación casual, la que se tiene con la soledad, es una relación cruel que se abandona y retoma una y otra vez. Es una relación sin amor, ¿Pero amor hacia quien? ¿Hacia la soledad misma, hacia el instante? ¿O será falta de amor hacia uno mismo? Entonces ya no es sólo miedo a la permanencia de la soledad, ahora es terror hacia la permanencia con uno mismo.
Me re-acomodo en la silla, en un intento por razonar mejor. ¿Por qué nos tenemos miedo a nosotros mismos? porque no nos queremos lo suficiente, tal vez. Y tal vez sea por ello que buscamos en los demás, a alguien tan distinto y distante de nosotros, a un contrincante. Entonces buscamos a alguien con quien enfrentar la vida y que a su vez se enfrente a nosotros, en una constante búsqueda de cambiarnos a nosotros mismos. ¿Y por que no cambiamos nuestra persona por si solos? Creo que a ello no puedo responder, mas que volviendo sobre mis pasos: No podemos cambiarnos si nos tenemos miedo.
Miro por la ventana a los árboles morir. Pienso que siempre le tuve miedo al fracaso. Pienso que eso también es tenerme miedo a mi misma, a fracasar en la soledad de mi interior. Pienso que no le temo al reclamo ajeno, sino al que me hago a mi misma, a decepcionarme. Entonces quizás temo quedarme sola y pensar, pensar en todo aquello en lo que he fracasado y todas las posibilidades que voy a perderme aún. Si, lamentablemente no puedo evitar el imaginar a futuro. Si debo imaginarme las cosas buenas, tengo la responsabilidad de imaginar las cosas malas que vendrán por detrás, y los intentos, frustraciones de cambiarme y cambiarnos.
Mi mano se ha quedado suspendida sosteniendo la taza de café. El aroma me invade, y lo entiendo. Entiendo que el amor es frustración, y que vos sos la que me pide a gritos que fracase, que te transite en compañía y en soledad, que ambos son estados de tu propia existencia y que no se pueden evitar. Entiendo que para cambiarme, necesito tus golpes y tus sacudidas constantes, el dolor y la belleza del amor y la soledad.
Pero me detengo, detengo el tiempo y pido a los pájaros que dejen de cantar y a las últimas hojas otoñales que dejen de caer y se aferren un poco más. Un instante más, de silencio, de pensar, de quietud. Vuelvo sobre mis palabras y me repito "Miedo a la permanencia de la soledad y terror hacia la permanencia con uno mismo". Temor a la permanencia, en fin, al estancamiento; amor por el movimiento.
Y entonces, cerrando de a poco mis ojos, entiendo el verdadero amor. El amor que me hace transitarte y que me mueve por las oscuras habitaciones del dolor y la felicidad. Entiendo que no sos vos, soy yo. Que busco constantemente sufrir y amar, huir como un perro sin confianza y volver a tu mano, que me ofrece mas y mas movimiento, mas y mas caminos escurridizos, mas y mas piedrazos y accidentes. Entiendo que amo el camino que me lleva de la belleza del amor, hacia el sufrimiento de pensar en otro amor, distinto y desconocido, terrorifico, que puede ser el de la soledad o el del cambio.
Y por fin entiendo que te amo, vida, porque me pedis cambiar, me pedis sufrir, me pedis amar en distintos momentos y distintos modos, a distintas personas. Amar al sacudón mismo que es vivir.

miércoles, 18 de abril de 2018

Reflejo

Hacia donde miro hay agujeros. Espacios entre momentos, espacios entre lo que fue y lo que es. Es casi como empezar a vivir esas alucinaciones que tenía de pequeña, tiempos en los que a veces me quedaba tan absorta en mis pensamientos, que comenzaba a "ver" como diría mi viejo y eterno amor. En esos momentos se abrían otros ojos en mi ser, cerrándose los que se dedican a mirar cotidianamente las miserias de la vida, pero sin cerrarse realmente. Entonces de un segundo a otro, las cuerdas empezaban a entrelazarse infinitamente, o en ocasiones los agujeros empezaban a emerger uno al lado del otro; algunos se hacían grandes, a veces formaban círculos concéntricos, a veces se alejaban y muchas otras veces se acercaban peligrosamente, grotescamente. Toda una escena repleta de agujeros que me amenazaban con envolverme, tragarme, y no soltarme jamás; una escena que se sucedía frente a mi, frente a todos, frente al mundo, pero a la que sólo yo parecía poder acceder.
Pero de alguna manera tenia que terminar esta fascinante e insoportable escena. Cuando los agujeros se acercaban, o cuando se juntaban y apretujaban llenando el recuadro de visión, yo entraba en desesperación, y eso me llevaba a enfocar mi vista habitual en algo, o a desviar mis pensamientos a otros asuntos. Lo amenazante de la escena era una puerta a la banalidad de siempre, a seguir en una vida vacía y sin sorpresas, sin riesgos, sin agujeros y sin cuerdas, sin el peligro de ser absorbida por una realidad que nadie ve.
¿Una realidad o un instante de locura? ¿Es la locura una falta de realidad? ¿Son esos agujeros auténticos, o sólo son la consecuencia de encontrarse perdido, lleno, o hacinado por la vida? ¿Y que es esto que ahora siento? Siento a esos agujeros encima, siento que me absorben porque nunca me animé a ellos, a sentirme cerca, porque siempre el temor me alejó. Y como todo lo que te sigue, algún día te toca, te siente, te encuentra.
A todos lados donde miro hay agujeros. Me alcanzaron, ahora los entiendo. O será que no, pero si entiendo por qué emergen. Las faltas, la decepción, los desmoronamientos, todo genera estos agujeros que hoy, son reales. Mi niñez fue una puerta al futuro que no supe abrir. Hoy soy banal, hoy no sé, hoy no veo. La puerta se abrió y ya no hay tiempo de entrar en desesperación, porque ahora es todo peligro, todo desgano, todo dolor.
No entendí en su momento, que no es posible escapar de lo inconmensurable del riesgo y de la inseguridad. Hoy lo vivo y lo trago, mientras él me consume a mi.
Tonta Lucy, ya no podes desenfocar, no hay forma de escapar de los agujeros.

viernes, 16 de marzo de 2018

Escribir poesía es como pintar el paisaje que no está, el que ven tus ojos, que es el mismo que ven los míos pero con otro espíritu. La poesía es algo que no me gusta, tal vez porque no son mis ojos ni mi espíritu los que ven, ni mi mano la que escribe; tal vez porque sea una progresiva caída al abismo. Al principio puede parecer hermosa, porque uno está realmente viendo con ojos que otro no tiene, haciéndose imágenes que otro no puede hacerse; pero conforme va uno entrando en ese mundo de estructuras y metáforas duras, las imágenes son cada vez más creadas adrede para el propósito mismo de "hacer poesía", y ya no "hacer poesía porque las imágenes existen". Entonces todo se vuelve falso, se vuelve excesivo, e insoportable. Como cuando el amor que se recibe es tan intenso que uno no sabe como tomarlo o como devolverlo. Pero el amor, desmesurado, intenso, insoportablemente enérgico, sigue teniendo una belleza que nada mas tiene; mas no la poesía, que se pierde en rimas y palabras, en lo exagerado en pos de una belleza que no es natural.
Entonces, a la poesía me cuesta tolerarla, me cuesta tomarla objetivamente puesto que son mis ojos los que la leen y que no pueden sentirla. Pero el amor no, el amor entra por donde quiere y a la hora en la que quiere; inevitable e intenso, el amor se manifiesta aunque uno no lo busque, y corroe todas las barreras. Sin embargo hay una barrera que le cuesta, una que es dura aunque no indestructible, una que se sostiene por lo que somos y lo que nos enseñaron a ser: la inescrutable barrera de la moral. Y esa barrera no es sólo una barrera para el amor, porque el amor no es lo único que nos enseñaron a limitar.
Sentir deseo por algo que está moralmente condenado, es como renunciar a ello. Uno quiere, uno ama, uno desea, en contra de toda enseñanza y aprobación, y ve el error en ello. Pero, ¿cual es el error? ¿desear algo moralmente penado, o dejar de desearlo por la visión que tienen otros de ello?. Y de todas las cosas moralmente sancionadas, ¿Cuál es posible cambiar sin transformarse en un monstruo para la sociedad y para aquellos a los que uno siente que le debe un mínimo de respeto? ¿Por qué esto está mal y esto está bien?. Tal vez sea mas fácil enfrentar al monstruo que la sociedad nos designa, que erradicar de nuestro organismo la culpa de faltar al deber moral.
Entonces uno evita todo aquello que ve erróneo, y sufre por no tenerlo; o se arriesga para tenerlo todo, y sufre por ser un monstruo social. Si se tiene un hijo no deseado, se sufre por abandonar otra vida; si se tiene un aborto, se sufre porque la sociedad lo enfrenta y condena. Si se ama a una persona, se sufre por no poder amar a varias; si se ama a varias, se sufre por hacer desdichado al que elige ser convencional.
¿Cuál es la posición correcta, si todas se sienten equivocadas y abrumadoras?
¿Es acaso esta la poesía de mi vida? ¿La que vos no entendés, la que yo veo, o las que mi imaginación plantea?. Cómo saber si realmente quiero romper el código moral de la vida, o si esto es sólo poesía... una poesía que responde a una rima, a una necesidad de escribir, que responde a la forma que debería respetar según la sociedad.
Escribir poesía, es como ser egoísta. Es observar para adentro, es mantenerse en el límite y no atreverse a cruzar. Evitar el deber moral de ser como la sociedad nos exige, es tambien como ser egoísta y es como estar a favor de una mayor felicidad propia, pero cruzando el límite de lo seguro y convencional.
Y así, sigo sin comprender, ¿Que tipo de poesía es mi vida? ¿Es este caos una poesía? ¿Es este caos mi vida?.

sábado, 4 de marzo de 2017

- Te veo triste.
- Será por que soy triste
- Últimamente mas.
- No hay un "últimamente mas".
- ¿Como es eso?.
- No se puede ser últimamente mas triste, se es triste o no.
- ¿Ser triste y estar triste será lo mismo?.
- Claramente no, ser triste se arrastra toda la vida y no se reduce a un momento de miseria asquerosa. Uno casi que aprende a amar su tristeza siendolo desde el principio.
- Entonces reformulo, Estas triste.
- Lo estoy, ser triste no siempre es fácil y a veces tengo momentos patéticos de miseria.
- No me parece patético estar triste, me parece... triste.
- Cuanta claridad.
- No sé como decirlo. Creo que no me gusta ver gente triste, me deprime.
- Cuando uno está triste no le da importancia a si les gusta a los demás su tristeza. Y cuando uno es triste, simplemente es, ¿que importan los demás?. No se puede dejar de ser por que otros lo sufran.
- Pero es inevitable preocuparse cuando otro esta triste.
- No te preocupas por mi, si no por tu propia condición cuando me ves triste.
- Bueno, pero decime, ¿Que te pasa?
- Me pasa la vida. Ya te dije, soy triste y tengo un patético momento de miseria en este preciso momento.
- ¿Y por qué?
- Por que el tren pasa todo el tiempo. Veo las vías, las tengo frente a mi, pero el tren sigue pasando sin que yo descubra como colgarme.
- Tal vez no estes esforzandote en encontrar la manera de colgarte.
- Tal vez no sea ese el tren del que tenga que colgarme, y deba tomar un auto. Pero el auto es aburrido, va rápido y es engañoso. Hay tanta belleza en viajar cómodo, que uno se olvida de a donde va.
- Esto del tren y el auto me marea, ¿Por que no hablamos en términos mas claros?
- Por que es aburrido. Y por que no tengo todo claro como para decirlo de un momento a otro. Hablando bien va a llegar un momento en que me vas a preguntar "¿Y que pasa que no te subis al tren?". Y no sé que responder. Las metáforas me hacen dar vueltas innecesarias y evitar las preguntas incómodas que no sé responder.
- Se me hace que no te interesa hablar.
- Nunca dije eso. Sólo dije que no tengo respuesta para todo. No puedo subirme al tren, y tampoco encuentro el camino para responder por que no puedo subirme al tren. ¿Comprendes a que voy?
- Tal vez.
- Tal vez no es suficiente. Vos querías que hable pero ahora no sabes que decir, por que te incomoda no saber que preguntarme y como preguntarmelo. La cosa se dió vuelta y ahora no sabes vos como avanzar.
- Creo que te entiendo lo suficiente. Es difícil entender algo que le sucede a otro. No se puede sentir jamás lo mismo que otro siente.
- ¿Que harías vos si el tren pasara por adelante tuyo?
- Supongo que haría lo posible por subirme.
- Lo posible nunca es suficiente. ¿Que harías si en ese tren viajara constantemente alguien que "necesitas" seguir? Pero tal vez ese tren no sea el correcto para tu persona. La persona que necesitas seguir, se subió ya sea por que era su vehículo, o por que sigue a alguien mas. O tal vez a algo mas.
- Te gustan las metáforas, ¿eh?. Ok, te sigo el juego. ¿Te satisface ese tren?
- ¿Como saberlo? No me he subido.
- ¿Pero te satisface la idea de tomartelo? Supongamos por un momento que esa persona no sigue a alguien mas, si no a "algo mas". ¿No crees que deberías buscar un algo mas que seguir?
- Diré en primer instancia que no he afirmado que hubiera alguien en mi tren, sólo lo he ejemplificado. Fuera de eso, ¿Por que necesariamente seguir algo o a alguien?.
- ¿A que si no? ¿Por que subirte al tren si no hay nada que te motive?
- Por que en el tren va mi vida, mi tristeza, mi felicidad. O eso quiero creer. En el tren voy yo, lo que soy y quiero ser.
- No me parece que "ser" vaya de la mano con "querer ser" simultáneamente.
- Van. Yo ya soy lo que quiero ser, pero tengo que redescubrirme. Como a las ideas. Pero no quiero desviarme.
- Bueno, supongamos que acepto. Si en el tren vas ya, ¿No será que estas arriba? ¿No será que no te gusta el tren y por ello sentis que no vas? ¿No será que el tren no te lleva realmente?
- ¿No será que no entendes nada? Es como dijiste ya, es difícil que comprendas algo que claramente no te sucede. Tu tren ya pasó y lo tomaste, y tal vez no sos feliz en él, pero te alegra habertelo tomado.
- ¿Y por que no te subis de una vez?
- Ah... la pregunta mágica, sabía que llegaría. Como ya he dicho, no tengo respuesta, y esta pregunta entonces termina esta conversación. Deberías de haber tenido cuidado de no usarla.
Pero puedo decir algo, quizás no muy claro, que debería de concluir esta conversación: Soy una liebre, escapandome. Pero no me escapo del cazador ni de la trampa, me escapo de mi propia velocidad. La liebre es como un tren, el tren es como mi vida. El tren va demasiado rápido y tal vez por ello no lo puedo tomar.
- No entiendo.
- Será por que nunca has huido.

lunes, 27 de febrero de 2017

Los ladridos, las luces de la mañana, el despertador que no sonaba y lo que no siento. El fuerte retumbe del aire, la suavidad de las sábanas, el ronroneo, y lo etereo. La sed, lo que fue el sueño, el aparato enfurecido girando, y lo intenso. La pupila asomando, la imaginación funcionando, el llanto y el descubrimiento.
No hay nada, nada que ver. Nada que molestar, nada que entristecer, pero los ojos lloran, la boca tiembla, el alma solloza, y el tiempo permanece tieso. Nada que ver, nada que ser, nada que entender. El espiritu comprende pero el resto no obedece, pregunta donde está y por qué. Es inevitable, es irresistible, es incompresible. Se impone, me mueve, me obliga a ver, a ver lo que aun no es. Me pregunto, titubeo, tiembla la seguridad, tiembla la serenidad. Entonces lloro, otra vez, sólo para volver a recordarme que voy al revés. Entonces grito, me intensifico, me niego a volver.
Y cada vez mas se impone, me mueve, y me obliga a ver, a ver lo que aun no es.
Hola, si, estoy seguro de que te acordas, o de que te acordarás de mi alguna vez, cuando leas esto o cuando estes pensando que todo esto ya no vale la pena. Te hago un pequeño y audaz adelanto: Ya no lo vale, es cierto. Es tu deber, como ser humano, ir hacia el abismo como has ido toda tu vida hacia los caminos preestablecidos, hacia la oficina para complacer al jefe, hacia la boda de tus amigos para complacerlos a ellos, hacia la iglesia para la complacencia de dios. Ahora es tu deber ir hacia la muerte, con la misma facilidad con la que has ido a intervenir en la vida de los demás. Básicamente esto es lo que sucede todos los días, que alguien decide ir hacia el abismo insalvable del fin. Y no estas muy lejos de eso. Yo tampoco, y por eso precisamente es por lo que estoy escribiéndote esto. Cuando uno se acerca a la orilla, todo lo que puede hacer es pensar en lo que ha hecho mal y en lo que le falta por hacer. En mi caso, todo eso, cada una de las cosas pendientes que tengo en esta vida, se remiten a tu persona. Básicamente es por eso que te escribo, porque no lo sabias, y yo se todo lo que vos no sabes y que nunca te dije.
Como ya dije, no te acordas. ¿Como hacerlo? 10 años, una vida en construcción, buitres y cuervos, una soga, dos o tres gusanos a tu alrededor; yo tampoco me acordaría de este otro buitre, uno entre tantos. Menos aun si ese buitre era el menos agraciado y el más inteligente, en teoría el mas interesante pero en práctica, el mas aburrido.Yo te vi, y no puedo siquiera imaginar lo que sentí en ese momento, quizás porque no lo siento mas. Fué algo tan grande y ahora es tan pequeño y pobre, que no vale mas la pena. Así, como tu vida, como la mía. No te voy a mentir ni a hablar más en metáfora. Me enamoré de tus mejillas, preciosas aun hoy, de la comisura que tu sonrisa me mostraba en ellas, de aquella otra arruga que se formaba cuando te enojabas porque los demás se burlaban de que eras delgadita y fina, pero con mejillas de bebé. Para ellos era motivo de risa, era la forma de llamar tu atención obviamente, pero dudo de que te hayas dado cuenta, dado que probaste el sabor de cada uno de ellos. Cada uno se atrevió a tocar ese sector rosadito de tu rostro, y a cada uno de ellos lo botaste como los habías encontrado, siendo una linea continua y aburrida en la nada misma. Te prometí que no habría mas metáforas, pero que difícil que me es, porque vos misma fuiste mi mejor metáfora. Pasé días pensando y escribiendo vastos y raros poemas de tu persona; pasé días hasta que me dio náuseas hacerlo, hasta que me diste náuseas vos, de tan dulce y sumisa que eras. Ahí surgió mi desprecio hacia esas palabras bonitas que te describían, que me decían lo que realmente no eras, porque lo que eras claramente podía encontrarlo mirándote. Y te ame, pero te odie al mismo tiempo. No pensé en la magnitud de lo que sentía, si no en la manera en que podría deshacerme de vos, de tus mejillas y tus piecitos.
Sé lo que debes estar pensando, pero no soy un psicópata. No estoy al borde del suicidio porque la muerte ya está en mi puerta, porque siempre está a mi izquierda, como decía un viejo sabio allá por los '60. Sólo dejo correr a los acontecimientos, me dejo llevar por el viento o lo que sea que venga a arrastrarme. Si hablarte y decirte esta verdad momentos antes de abandonar toda esperanza de "Vida Normal" con vos y con quien sea, es psicótico, entonces no entendes nada. Como te dije, te amé, y como todos, intento decírtelo sólo porque es algo pendiente. Por eso y porque algo me hizo acordarme de vos. Nunca amé a nadie mas que a vos, porque nunca hubo nadie digno de llevarse mi compasión siquiera. Todos insectos molestos y agobiantes, todos emanan el mismo calor rutinario y pegajoso. Todo compran los mismos aparatos y venden sus vidas. Vos también, porque te vendiste cual perfume barato a ellos.
Yo era tu mejor postor, yo te ofrecía lo único que necesitabas, una buena vida y una mejor muerte. Ni digna ni orgullosa, una muerte con todas las letras, con todo ya dicho y todo ya hecho, una muerte que necesitaba ser muerte cuando ya no tenias mas para aportar. Pero te deshechaste a vos misma, ya no aportas nada y sin embargo ahí seguis, con tu pollera larga y a veces corta. Tus mejillas siguen siendo como dos luces en mi vida, es lo unico que conservaste con dignidad. Asco da ahora tu imagen, pastosa rata de laboratorio, llena de cables y rejas, pensando que tenes la llave cuando ni siquiera encontras la puerta. Barata, esa es tu definición perfecta. Un cadáver pudriendose encima de lo que alguna vez fuiste, encima de esa imagen de ninfa de los bosques. Recuerdo haberte visto varias veces bajo el árbol paraíso de tu casa leyendo uno de esos cuentos que una vez me contaste que no podías dejar de leer. Tenias 10 y los cuentos eran para niños que no llegaban a la mitad de tu edad. Pero te encantaban, porque podías leerlos mil veces mas y siempre encontrabas algo nuevo, todavía te emocionaban las historias y deseabas reescribirlas alguna vez. Lo mas parecido a un árbol en tu vida ahora, es ese idiota que de dia tenes a tu lado, ese que cada tanto te llevas a escondidas al baño del edificio donde ejerces y entrenas tu estupidez. No es nada para vos y sin embargo no podría dejar de serlo, porque ya usaste todos los recursos. Todos los recursos, excepto el que te observó siempre, el que vio tu mejor época, la época de las mariposas y las trenzas, de tu bicicleta y tus vestidos.
Metáforas de mierda, me cansa que esto se parezca tanto a un poema. Despreciables palabras que no llegan ni a imitar lo que hay. ¿Queres un verdadero verso? Tu vida, un verso, un chiste. Ya pasó la hora de que mandes a la mierda toda tu estupidez y empieces de nuevo. Ya pasó la época de las revelaciones y de las nuevas vidas. Todo sigue siendo la misma mierda y no tuviste la capacidad mental para hacer que tu mierda huela menos a podrido que la de las demás. Al contrario, te encargaste de embarrarte mas y con ello arrastrar a todos los demás. Como sea, tu mierda o tus ojos, tus piernas o tus polleras, tus viejos cuentos y tus peinados ya no me interesan... te amé y no hubo menos que eso. Fue del amor al odio, del odio a la tristeza, de la tristeza a esta misera carta que escribo con todo lo que me quedó de eso que nunca tuviste, inteligencia y vitalidad. Me apropié de todo el estanque destinado a los dos, de todos los bosques que recorreriamos, de los edificios que saltaríamos, de los sueños y animales que rescataríamos. No hice nada, pero sin embargo hice mas que vos. Prostituta barata, un tacho vacío es tu cabeza. Me quedé soñando con todo eso que pude haber sido nuestro y viví de esas ilusiones que me quemaron la cabeza. Me ensuciaste de arriba a abajo, y por eso ya no te amo. Pero amo a tus mejillas, y no podría irme sin ellas, sin su color y su aroma. Por eso te escribo esto, para decirte que sos lo mas asqueroso que alguna vez tuve frente a mis ojos, pero te amé, y fuiste la metáfora mas idiota y mas utópica que alguna vez dije.
Por eso me lo llevé, me llevé algo antes de que la noche me lleve a mi. Vino a mi cuando menos esperanza tenia, la muerte me lo regaló por mi predisposicion hacia ella, me lo sirvió en bandeja. ¿Como podría haber hecho para no recibirlo? Justo cuando pensé que esta carta era todo lo que dejaría, me llegó tu souvenir. Está acá, con la mirada perdida en la nada, con todo lo que alguna vez quisiste. Suerte que no vas a ver su espíritu escaparse de su cuerpo, eso ya lo vi yo. Eso me convenció de que mejor seria irme, de que lo mejor que podría pasarme seria que mi espíritu escapara también. Y de que el tuyo quedara estancado como la mierda que es, acá, en este inmundo agujero que vos ayudaste a construir. Felicidades, el premio es todo tuyo.